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Archivos Mensuales: febrero 2012

“En la actualidad, los diseñadores tienen gran cantidad de foros donde mostrar y distribuir sus trabajos «involucrados» al servicio de una verdad comprometida con la cohesión social y la protesta política.

Nosotros denominamos Kontrabankos a estos modelos de acción colectiva cuya función es la de ser agentes que estimulen la difusión e intercambio de ideas y promuevan el surgimiento de un pensamiento social crítico. Son galerías-herramientas de imágenes que crean un «imaginario iconográfico» para la acción política, educativa y cívica.”

Sonia y Gabriel / Colectivo Unmundofeliz

Artículo completo: ‘Kontrabankos’ y multitud creativa
/ Monográfica.org

Hoy toca otra reseña. El libro a comentar es El diseño industrial reconsiderado de Tomás Maldonado (Editorial Gustavo Gili, 1993). Se trata de una versión revisada y ampliada con respecto a su primera publicación en 1976.

Tomás Maldonado (Buenos Aires, 1922) es un prominente diseñador industrial argentino. Titulado en Bellas Artes, desde su juventud muestra simpatía e interés por movimientos artísticos de vanguardia. En su momento también fue el fundador del Movimiento de Arte Concreto en Argentina. Además de ser un reconocido teórico en el diseño industrial ha sido profesor y ponente en numerosos centros de enseñanza: Politécnico de Milán, Universidad de Bolonia, Royal College of Arts, Princeton, etc. Poseedor de la Design Medal de la SIAD (Society of Industrial Artist and Designers), también fue director del ICSID (International Council of Societies of Industrial Design) en 1968. De todos los centros de enseñanza en los que participó destaca la Escuela de Ulm en la que, además de profesor y otros puestos, ejerció como rector entre 1964 y 1966. A todo esto cabe añadir su notable actividad como escritor de libros y artículos entorno a temas de diseño.

El propósito del ensayo en cuestión es bien claro: “proponer una definición del diseño industrial y perfilar algunas de sus etapas históricas más significativas”. Tal y como sugiere el título, Maldonado recorre de manera crítica la trayectoria del diseño industrial, cuestionando determinados paradigmas o momentos históricos de la disciplina. Todo ello acompañado de numerosas citas y variadas fuentes que conforman una extendida bibliografía.

El escrito está estructurado en diez capítulos temáticos de los que cinco pertenecen a la edición
revisada. Hecho notable y perceptible a la hora de la lectura, pues si bien la primera parte (1976) cumple de manera muy clara con el propósito del título, la segunda (1991) divaga sobre problemas más concretos y contemporáneos del diseño industrial.

Las ambigüedades y contradicciones que existen en la definición de diseño industrial es el punto de
partida de Maldonado. El autor hace un recorrido por las posturas existentes, exponiendo e introduciendo al lector los factores que influyen en el proceso: relación entre diseño, artesanía y las artes aplicadas; producción en serie y sus condicionantes contextuales; organización de los procesos de producción, etc. Aporte notable en éste punto es la importancia que Maldonado da al contexto a la hora de comprender el desarrollo histórico de la disciplina. No es posible entender el la historia del diseño moderno como mera “conjunción de ideas estéticas e innovaciones tecnológicas”. El diseño no es autónomo, son las distintas situaciones y sociedades quienes privilegian el desarrollo de unos procesos y no otros.

Otro aspecto destacable aquí es el análisis, a partir del estudio de la relación entre idea y ejecución, de la técnica y su estrecha relación con la cultura material. A partir de aquí el segundo capítulo hace un breve (pero intenso) recorrido histórico, que explica la progresiva superación de la discriminación de la técnica, a través del estudio de novelas y corrientes filosóficas desde el siglo XV. Completa estos datos en el capítulo tercero, centrándose en los aportes al debate entorno al formalismo de las vanguardias artísticas (futurismo, surrealismo, abstracción y constructivismo).

Es en los capítulos cuarto y quinto, donde viene el grueso de la materia del libro. Siguiendo con su
análisis contextual, Maldonado aborda el debate sobre la relación entre la productividad y el producto.

Partiendo de ésta premisa estudia la confrontación entre dos modelos productivos: el enfoque
sistemático del fordismo estadounidense (vigente hasta 1929) y el modelo no metódico de la Alemania de principios del siglo XX. Mientras que en el modelo de Henry Ford existe una estrecha relación entre el desarrollo del producto y su proceso de fabricación, en Europa éstos están separados. Esto da lugar a toda una serie de controversias y discursos entorno a la forma en el viejo continente: los objetos como agentes de la dinámica clasista de la sociedad; las implicaciones productivas de la decoración, la posibilidad (o no) de aceptar determinada ornamentación “moralmente aceptable”, etc. Y es que bajo dicho debate subyace uno más profundo: la elección del tipo de producción industrial europeo y, por tanto, del tipo de capitalismo moderno. La elaboración disciplinada y racionalizada frente a “turbulencia de mercado”.

En ese contexto Maldonado analiza las contradicciones ideológicas de figuras como Peter Behrens o Walter Gropius (sus posturas respecto al arte y la técnica) y lo relaciona con la historia industrial
europea del primer cuarto de siglo: el “fordismo de mala conciencia”. Todo ello se traslada y relaciona al estudio de la Bauhaus y su evolución: el expresionismo técnico-formalista de la etapa de Gropius frente al impulso técnico- productivo de Hannes Meyer. El gran aporte aquí reside en la relación que se establece con el momento político-histórico de Alemania por una parte, y en enfatizar la mitificación de la primera época de la Bauhaus que se produce en EEUU durante los años treinta, por otra.

El capítulo analiza por último el auge del styling que sustituye el modelo productivo de Ford tras la crisisde 1929 y el good design como respuesta a éste. Y es que no estamos ante otra cosa que la continuación del debate arriba expuesto. Situación que el propio autor explica de primera mano a raíz de la situación vivida en la Escuela de Ulm: la crisis del modelo didáctico de la Bauhaus, la expulsión de Max Bill y la adaptación de un enfoque más metódico y científico en la enseñanza. A partir de aquí, la segunda parte del libro se centra en temas más concretos de diseño industrial como: el nuevo horizonte tecnológico, diseño masivo frente al elitista, características del diseño industrial italiano o los retos del diseño en el tercer mundo y la “calidad total”. Rompe de cierta manera con la línea discursiva de la primera parte del libro. Aun así, los temas no dejan de merecer nuestra atención.

Es el caso de la progresiva miniaturización de los productos a partir del desarrollo de las altas
tecnologías y el proceso de diversificación-unificación que le sigue. O la atención al diseño industrial en el tercer mundo y los problemas que éste ha de enfrentar en su implementación y participación.

La postura comprometida del autor no deja de estar presente también aquí, como puede apreciarse en la crítica a la industria automovilística y su posibilidad (o no) de implementar el criterio de “calidad total”, incluida la cuestión medioambiental. El cuestionamiento del concepto de sociedad postindustrial y la atenuación de objetos materiales merece especial atención aquí. Y es que más que disminuir, el número de objetos incrementa progresivamente en el mundo de hoy, y la tarea del diseñador industrial sigue siendo “dar forma a objetos materiales que, guste o no nos guste, siguen estableciendo una relación muy tradicional con los usuarios”. Como contrapartida, la propuesta del autor es hablar de una sociedad neo-industrial.

Dicho esto, sólo cabe añadir que se trata de un título con contenidos de obligatoria lectura para conocer y entender la importancia del contexto en el desarrollo del diseño. Un libro escrito de primera mano que, eso sí, necesita de ciertos conocimientos en la materia por parte del lector. Efectivo para comprender el diseño industrial y sus complejidades internas y externas, además de incrementar conocimiento histórico de la disciplina.

Hoy toca megapost, dedicado a la carrera de Ken Garland, diseñador gráfico británico y autor del ya mítico “First things first: a manifiesto” de 1964.

Nacido el 19 de febrero de 1929 en Southampton, al sur de Inglaterra, se trata de un diseñador gráfico de la posguerra británica. Además de su labor profesional como diseñador gráfico (a la que dedicará la mayor parte de su tiempo) destaca por sus múltiples trabajos y exposiciones fotográficas, además de su relevancia como crítico, escritor, activista y profesor en el diseño (actividad que sigue ejerciendo a sus ¡83 años!).

Estudios
Garland se licencia en Diseño Gráfico en la Central School of Art & Design de Londres en 1954. Cabe destacar que éste centro había sido fundado en 1896 bajo la influencia del pensamiento del movimiento Arts & Crafts inpirado por las ideas de William Morris y John Ruskin. Más adelante, en el año 1989 esta escuela se fusionará con el Saint Martins School of Art (otra importante escuela de diseño fundada en 1854) para convertirse en lo que hoy día es el Central Saint Martins College of Design.

Dicha institución sigue siendo una de las escuelas de diseño más importantes, prestigiosas e influyentes hoy día, tanto a nivel británico como europeo. Para hacernos la idea, basta con ver algunos de los compañeros/coetáneos de Garland:

Herbert Spencer: diseñador gráfico, fundador y director de la revista Typographica en 1949 y 1967. Es importante destacar también su labor de crítico, ya que después de su artículo sobre señalética en carreteras británicas (o más bien la incoherencia e inexistencia uniforme de ésta) el gobierno británico, en 1963, encargó una comisión para solventar este problema.

Richard Hollis: prolífico diseñador gráfico y editorial. Además de la multitud de trabajos de diseño publicó el best-seller Graphic Design. A Concise History y Swiss Graphic Design: The Origins and Growth of an International Style, 1920-1965.

Derek Birdsall: excelente diseñador gráfico y compañero cercano de Garland.

Alan Fletcher: grafista especializado en el area de diseño de identidad corporativa. Desarrollo identidades para importantes compañías como el IOD (Institute of Directors), la agencia Reuters o el Victoria & Albert Museum de Reino Unido.

Colin Forbes: escritor y diseñador gráfico, llegó a obtener una medalla AIGA.

Theo Crosby: arquitecto, diseñador y escritor. Junto a Colin Frobes, Alan Fletcher y dos compañeros más fundarán PENTAGRAM, uno de los estudios de diseño (global) más importantes hasta hoy día.

Contexto
Garland estudia y comienza a trabajar en el período de posguerra, un momento en el que la recuperación y crecimiento económico de Europa marcan las pautas. Gran parte de la población ve satisfechas sus necesidades básicas, aumenta el nivel de consumo y como consecuencia se desarrolla rápidamente una inmensa industria de la publicidad.

En cuanto al panorama del diseño gráfico, dos aspectos son claves. Por un lado desde Suiza (quien se mantuvo neutral en la IIGM y por tanto se encontraba en una situación económica ventajosa) se impulsa y desarrolla el Estilo Tipográfico Internacional. Recogiendo el formalismo moderno, y las influencias de las vanguardias europeas (exiliadas) se desarrolla un movimiento gráfico marcado por el orden, la claridad y racionalismo. Se hace uso de gamas cromáticas reducidas, utiliza la foto realista preferiblemente a la ilustración, busca una composición asimétrica y se ayuda de retículas para la organización de la información. Como curiosidad cabe añadir que si algún país se beneficiaba de un diseño gráfico así, era precisamente Suiza (la información tenía que exponerse en los tres idiomas hablados en el país).

Por otro lado, en los Estados Unidos se desarrolla (a raíz de la influencia y exilio de las vanguardias Europeas y la Bauhaus) un movimiento impulsado por Paul Rand verá su apogeo en la Escuela de Nueva York y su expresionismo tipográfico. La principal característica de esta escuela es que la tipo se dejaba de tratar como sólo texto, sino también como imagen, factor que añadía enormes posibilidades de juego al diseñador.

Diseño gráfico
Garland se inicia trabajando 18 meses como maquetador en una revista de mobiliario. A raíz de ello le surge un trabajo como director de arte en Design Magazine, una revista sobre diseño industrial británico.

  

Durante este periodo realiza trabajos por cuenta propia, ya sean de carácter comercial como social/político. Un ejemplo de ello es la colaboración con la Campaña por el Desarme Nuclear (con la que simpatizaba y formaba parte). Además, dada su orientación socialista, colabora con el Partido Laborista (del que formó parte durante los años 60 y 70). A través de estos trabajos adquiere experiencia que le será útil más adelante.

   

En 1962, abrumado por la cantidad de trabajo (tiempo completo en Design Magazine además de encargos personales) deja Design Magazine y funda su propia consultoria Ken Garland & Associates: Designers.

La empresa estuvo en activo hasta el año 2009. A lo largo de los más de cuarenta años que estuvo trabajando nunca trabajaron en ella más de tres personas al mismo tiempo y siempre fueron diseñadores. La postura de Garland acerca de los grandes estudios era más bien distante, por lo que siguió éste modelo de colaboradores a lo largo de toda su trayectoria.

Su obra pertenece principalmente al diseño editorial, diseño de juguetes y algún que otro trabajo de identidad corporativa. Respecto a ésto último es interesante destacar que el diseñador no estaba “en contra de identidades para pequeñas y medianas empresas”. Pero veía a las grandes como una aberración, una contradicción que ponía enormes series de productos heterogéneos bajo una misma marca, algo bastante dictatorial según él. “Los nazis tenían la mejor identidad corporativa jamás hecha […] no permitían ninguna diversidad” decía.

Aspecto clave en la carrera de Garland fue la empresa de juguetes Galt Toys para la que haría desde la identidad hasta diseño de juguetes (Connect, Ravensburg, etc.). En palabras del propio Garland, fue su mayor fuente de estímulo y trabajo creativo.

Su estilo es el reflejo del diseño británico de posguerra. Como comentábamos a principio, supone la síntesis y mezcla del estilo, simplicidad y orden suizo con el juego tipográfico de Nueva York. Él mismo abogaba de manera consciente en que el diseño británico debía ir por estas líneas, de hecho llegó a hacer un viaje para investigar de cerca el diseño suizo. (Véase su artículo “Structure and Substance”, Penrose Anual).

Si bien se ha declarado partícipe del movimiento moderno y se ha identificado con él, lo ha hecho sin dogmatismos. Progresivamente va ampliando su gama tipográfica, cromática y estilo en general.

Fotografía
Como ya hemos comentado, Garland realizó trabajos fotográficos a lo largo de toda su vida: ya fueran parte de encargos más grandes, ya fueran por afición. Ha realizado múltiples exposiciones y publicaciones, siendo desde 2002 éste su principal foco de actividad (junto con la enseñanza). En 2009 y 2010 ha publicado varios libros de fotografía con Pudkin Books.

Profesor, teórico, agitador
Desde sus inicios ha participado en múltiples charlas, conferencias y talleres entorno al diseño. Ha realizado varios viajes de ponencias a lo largo de Gran Bretaña, EEUU, Canadá, Portugal, Noruega, Dinamarca, Alemania y Bangladesh.

Además de todo ello ha participado como profesor asociado en decenas de universidades y talleres. A día de hoy, a la edad de 83 años, sigue trabajando activamente y es profesor asociado de diseño en la Universidad de Brighton.

Además de escribir múltiples artículos para publicaciones periódicas sobre diseño en EEUU, Europa, México y Japón, ha publicado varios libros y artículos propios. Destaca entre todos ellos el libro “A word in your eye” (1996) que recoge muchas de sus ponencias y el notable manifiesto “First things first” de 1964.

Éste último puede considerarse como una de las contribuciones más importantes entorno a la ética y la politización del diseño que se haya hecho al diseño en los últimos años. El manifiesto denuncia la creciente subordinación del diseño a la publicidad y critica los efectos que tiene ésto. Propone y aboga, en cambio, por “una reversión de prioridades a favor de formas más útiles y perdurables de la comunicación […] y que el requerimiento de nuestras habilidades sea para propósitos que valgan la pena“.

Por increíble que parezca, el texto tuvo poquísima repercusión en el momento de ser difundido, a pesar de ser reproducido en The Guardian y leído por Garland en televisión. Esto, como ha señalado la historiadora del diseño Raquel Pelta, probablemente se deba a que en aquel momento el debate se encontrase entorno al formalismo de modernidad/postmodernidad. Sin embargo, en el año 2000 el colectivo anticapitalista AdBusters reeditó el manifiesto (ésta vez con el añadido de la brutal intromisión del marketing en la vida de las personas) suscitándo enormes polémicas y debates al respecto dentro (y fuera) de la comunidad del diseño hasta el día de hoy.

En conclusión, Ken Garland es un diseñador que sirve para comprender el diseño británico de posguerra, repensar con crítica la modernidad y, sobretodo, hacernos reflexionar entorno al diseño más allá de los límites “de profesión”.

Post-data: y como caramelo de despedida para el artículo, una buena animación y una gran historia de Sean Lynch, acerca de una lectura y taller con Garland en la University of Reading en 1993. La pueden ver aquí.

PD2: (Actualizado) Aunque aparece un par de posts más adelante, incluyo la pequeña entrevista de Ken en Monográfica.

Entrevista a Ken Garland from Monográfica.org on Vimeo.

Bibliografía
-Diseñar hoy: temas contemporáneos de diseño
Pelta Raquel, Editorial Paidós Diseño, 2004.

-Looking Closer 4: Critical Writings on Graphic Design
Michael Beirut, William Drenttel, Steven Heller

Eye magazine nº 66,
Ken Garland Interview
, Anne, Odling Same

kengarland.co.uk
network gdnm: ken garland research
unostiposduros.com
designishistory.org
adbusters.org
wikipedia.org

Hoy, terminada época de exámenes y con ésta ola de frío, recopilación de audiovisuales sobre diseño para regocijarse bajo la manta.

1. “Estos tíos exóticos de Barcelona“. Proyecto de final de carrera de Laura Sans, se trata de un documental entorno al diseño en la Barcelona de ayer y hoy. Con intervenciones (más que interesantes) de Astrid Stavro, Mario Eskenazi, Fernándo Gutierrez, Pati Núñez, Marc PaneroPablo Martín, entre otros. Desde aquí simplemente darle la enhorabuena a la autora, esperemos que pueda ser como ella misma afirma “una primera versión de un proyecto futuro”.

“Estos tíos exóticos de Barcelona” from Laura Sans on Vimeo.

2. Entrevista a Gabriel Martínez del colectivo de diseñadores activistas Un Mundo Feliz a cargo de Raquel Pelta y Javi Sastre en monográfica.com.

Entrevista a Un Mundo Feliz from Monográfica.org on Vimeo.

3. Otra entrevista, ésta vez a la diseñadora holandesa Irma Boom (especialista en editorial) por DutchProfiles. No es nuevo, pero no deja de ser interesante.

4. Para terminar, la gente de Público ha hecho una pequeña selección de carteles cinematográficos que no pasaron la censura.

5. Dicho sea de paso, podéis apoyar el manifiesto por la continuidad de éste periódico desde aquí.