Libros: El diseño industrial reconsiderado, Tomás Maldonado

Hoy toca otra reseña. El libro a comentar es El diseño industrial reconsiderado de Tomás Maldonado (Editorial Gustavo Gili, 1993). Se trata de una versión revisada y ampliada con respecto a su primera publicación en 1976.

Tomás Maldonado (Buenos Aires, 1922) es un prominente diseñador industrial argentino. Titulado en Bellas Artes, desde su juventud muestra simpatía e interés por movimientos artísticos de vanguardia. En su momento también fue el fundador del Movimiento de Arte Concreto en Argentina. Además de ser un reconocido teórico en el diseño industrial ha sido profesor y ponente en numerosos centros de enseñanza: Politécnico de Milán, Universidad de Bolonia, Royal College of Arts, Princeton, etc. Poseedor de la Design Medal de la SIAD (Society of Industrial Artist and Designers), también fue director del ICSID (International Council of Societies of Industrial Design) en 1968. De todos los centros de enseñanza en los que participó destaca la Escuela de Ulm en la que, además de profesor y otros puestos, ejerció como rector entre 1964 y 1966. A todo esto cabe añadir su notable actividad como escritor de libros y artículos entorno a temas de diseño.

El propósito del ensayo en cuestión es bien claro: “proponer una definición del diseño industrial y perfilar algunas de sus etapas históricas más significativas”. Tal y como sugiere el título, Maldonado recorre de manera crítica la trayectoria del diseño industrial, cuestionando determinados paradigmas o momentos históricos de la disciplina. Todo ello acompañado de numerosas citas y variadas fuentes que conforman una extendida bibliografía.

El escrito está estructurado en diez capítulos temáticos de los que cinco pertenecen a la edición
revisada. Hecho notable y perceptible a la hora de la lectura, pues si bien la primera parte (1976) cumple de manera muy clara con el propósito del título, la segunda (1991) divaga sobre problemas más concretos y contemporáneos del diseño industrial.

Las ambigüedades y contradicciones que existen en la definición de diseño industrial es el punto de
partida de Maldonado. El autor hace un recorrido por las posturas existentes, exponiendo e introduciendo al lector los factores que influyen en el proceso: relación entre diseño, artesanía y las artes aplicadas; producción en serie y sus condicionantes contextuales; organización de los procesos de producción, etc. Aporte notable en éste punto es la importancia que Maldonado da al contexto a la hora de comprender el desarrollo histórico de la disciplina. No es posible entender el la historia del diseño moderno como mera “conjunción de ideas estéticas e innovaciones tecnológicas”. El diseño no es autónomo, son las distintas situaciones y sociedades quienes privilegian el desarrollo de unos procesos y no otros.

Otro aspecto destacable aquí es el análisis, a partir del estudio de la relación entre idea y ejecución, de la técnica y su estrecha relación con la cultura material. A partir de aquí el segundo capítulo hace un breve (pero intenso) recorrido histórico, que explica la progresiva superación de la discriminación de la técnica, a través del estudio de novelas y corrientes filosóficas desde el siglo XV. Completa estos datos en el capítulo tercero, centrándose en los aportes al debate entorno al formalismo de las vanguardias artísticas (futurismo, surrealismo, abstracción y constructivismo).

Es en los capítulos cuarto y quinto, donde viene el grueso de la materia del libro. Siguiendo con su
análisis contextual, Maldonado aborda el debate sobre la relación entre la productividad y el producto.

Partiendo de ésta premisa estudia la confrontación entre dos modelos productivos: el enfoque
sistemático del fordismo estadounidense (vigente hasta 1929) y el modelo no metódico de la Alemania de principios del siglo XX. Mientras que en el modelo de Henry Ford existe una estrecha relación entre el desarrollo del producto y su proceso de fabricación, en Europa éstos están separados. Esto da lugar a toda una serie de controversias y discursos entorno a la forma en el viejo continente: los objetos como agentes de la dinámica clasista de la sociedad; las implicaciones productivas de la decoración, la posibilidad (o no) de aceptar determinada ornamentación “moralmente aceptable”, etc. Y es que bajo dicho debate subyace uno más profundo: la elección del tipo de producción industrial europeo y, por tanto, del tipo de capitalismo moderno. La elaboración disciplinada y racionalizada frente a “turbulencia de mercado”.

En ese contexto Maldonado analiza las contradicciones ideológicas de figuras como Peter Behrens o Walter Gropius (sus posturas respecto al arte y la técnica) y lo relaciona con la historia industrial
europea del primer cuarto de siglo: el “fordismo de mala conciencia”. Todo ello se traslada y relaciona al estudio de la Bauhaus y su evolución: el expresionismo técnico-formalista de la etapa de Gropius frente al impulso técnico- productivo de Hannes Meyer. El gran aporte aquí reside en la relación que se establece con el momento político-histórico de Alemania por una parte, y en enfatizar la mitificación de la primera época de la Bauhaus que se produce en EEUU durante los años treinta, por otra.

El capítulo analiza por último el auge del styling que sustituye el modelo productivo de Ford tras la crisisde 1929 y el good design como respuesta a éste. Y es que no estamos ante otra cosa que la continuación del debate arriba expuesto. Situación que el propio autor explica de primera mano a raíz de la situación vivida en la Escuela de Ulm: la crisis del modelo didáctico de la Bauhaus, la expulsión de Max Bill y la adaptación de un enfoque más metódico y científico en la enseñanza. A partir de aquí, la segunda parte del libro se centra en temas más concretos de diseño industrial como: el nuevo horizonte tecnológico, diseño masivo frente al elitista, características del diseño industrial italiano o los retos del diseño en el tercer mundo y la “calidad total”. Rompe de cierta manera con la línea discursiva de la primera parte del libro. Aun así, los temas no dejan de merecer nuestra atención.

Es el caso de la progresiva miniaturización de los productos a partir del desarrollo de las altas
tecnologías y el proceso de diversificación-unificación que le sigue. O la atención al diseño industrial en el tercer mundo y los problemas que éste ha de enfrentar en su implementación y participación.

La postura comprometida del autor no deja de estar presente también aquí, como puede apreciarse en la crítica a la industria automovilística y su posibilidad (o no) de implementar el criterio de “calidad total”, incluida la cuestión medioambiental. El cuestionamiento del concepto de sociedad postindustrial y la atenuación de objetos materiales merece especial atención aquí. Y es que más que disminuir, el número de objetos incrementa progresivamente en el mundo de hoy, y la tarea del diseñador industrial sigue siendo “dar forma a objetos materiales que, guste o no nos guste, siguen estableciendo una relación muy tradicional con los usuarios”. Como contrapartida, la propuesta del autor es hablar de una sociedad neo-industrial.

Dicho esto, sólo cabe añadir que se trata de un título con contenidos de obligatoria lectura para conocer y entender la importancia del contexto en el desarrollo del diseño. Un libro escrito de primera mano que, eso sí, necesita de ciertos conocimientos en la materia por parte del lector. Efectivo para comprender el diseño industrial y sus complejidades internas y externas, además de incrementar conocimiento histórico de la disciplina.

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