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opinión

Ante la actual situación de crisis estafa y con los índices de paro subiendo a ritmo de montaña rusa, los cursos sobre emprendimiento crecen como setas. Pero… ¿qué significa ser emprendedor? ¿se puede emprender sin capital? La mayoría de veces parece que más bien se trata de vender humo, planteando ideas sin respaldo teórico ni práctico alguno que, en el fondo, no hacen otra cosa que sustenar el american way of life: emprender, luchar, ser siempre optimista y triunfar en la vida… Una mezcla de estafa e ideología subliminal: aprovechar la ocasión para generar falsas expectativas y aumentar la frustración social, sin plantear respuestas reales a la grave situación por la que estamos pasando ante la que nos encontramos.

Al hilo dejo éste post de Duopixel. Lo dicho. Huyan de esta gente.

[5 Congreso Internacional de Tipografía]

Ésta mañana ha tenido lugar la mesa redonda Derechos de autor en el sector tipográfico, a cargo de Eva Caro, Dave Crossland y Daniel Rodríguez. Desgraciadamente el tiempo apretó y, como suele ocurrir en estos casos, dejó muchos turnos de pregunta en la sombra. Con la mente todavía algo hiperactiva me atreveré a plantear y abrir algunas cuestiones que se han quedado sin abordar del todo.

A lo largo de las intervenciones de los ponentes se han tratado varios temas: la aplicación de algunos principios o modelos de negocio del software libre al ámbito tipográfico y su comercialización; la calidad de las fuentes libres y la diferencia que existe entre éstas y las gratuitas; nuevos modelos de negocio, etc. También se han repasado múltipes iniciativas que exploran esas nuevas formas de negocio, desde la venta o cesión de las tipos a Google Fonts, explicado por Dave Crossland, hasta el marketing de afiliación y ganarse la vida recomendado tipos a través de nuestro blog, como ha explicado Daniel Rodríguez. Se agradecen también las intervenciones de Eva Caro y su especial cuidado y atención hacia el uso de eufemismos términos piratería y robo durante el debate.

Antes de pasar a la parte crítica me gustaría señalar otro descubrimiento crucial: la liberación de tipos mediante crowdfounding que Daniel Rodríguez ha ejemplificado con el caso de la tipografía Montserrat. La autora lanzó el siguiente desafío en Kikestarter ( algo similar al Verkami español): pondría su fuente Montserrat bajo licencia libre y abierta cuando lograra recaudar 5000 dólares. El proyecto recaudó 9747$. Desde aquí incitamos a reflexionar sobre éste hecho a los tipógrafos, especialmente a aquellos empecinados en defender el copyright.

Hasta aquí lo más destacable de las intervenciones. Entremos ahora a la crítica:

Daniel ha mencionado el proceso que suele seguir la compra tipográfica: el diseñador, antes de comprar la fuente necesita probarla y esto acaba en traducirse en un esquema de: descarga no autorizada – prueba – toma de decisión – compra. Esta estructura de funcionamiento ha de hacernos reflexionar. El modelo se sostiene, en parte, gracias a la posibilidad descargar (clandestinamente) las tipos por internet,  lo cual supera la paradoja y roza la ironía. ¿No sería acaso posible adaptarse a un modelo como, por ejemplo, el que sigue la página musical de Jamendo? Permite la descarga de la música (comunicación pública de la obra) restringiendo su modificación, los usos y el lucro sobre el producto. En caso de querer usar alguno de esos derechos el interesado paga una cantidad establecida al autor.

Sigamos con las paradojas. Me quedé con ganas de hacer una pregunta: ¿cuántos de los presentes de la sala tendrán una versión oficial de su Suite de Adobe? ¿Cuántos habrán hecho ese desembolso iniciando su trayectoria profesional? Pues he aquí el quid de la cuestión, en la enorme diferencia entre el valor de uso y el valor de intercambio de la mercancia. Más de una vez he escuchado a diseñadores profesionales decir que pagarán con gusto las licencias cuando los precios sean racionales. Lo que no se puede pretender es desarrollar un producto y vivir de él toda la vida, sea música, cine o tipografía.

El caso de estudiantes y el proceso de aprendizaje es otra joya aparte. Hace un mes, durante la presentación del cuarto número de Monográfica, dedicado a la letra, recuerdo haber escuchado a algún tipógrafo decir que es bueno que los estudiantes pirateen tipos y experimenten con ellas. ¿Piratear para aprender es bueno? ¿en qué quedamos?

La riqueza la debería generar el trabajo. Es cierto que estamos ante un cambio de paradigma complejo y difícil de abordar, pero no podemos huir de lo evidente. Los productos generados por los diseñadores gráficos son un conjunto de múltiples elementos que en suma determinan el valor del mismo, valor que se puede traducir en cantidad o carga de trabajo. La tipografía es uno de esos elementos y, obviamente, necesita de remuneración. ¿Por qué no nos replanteamos las relaciones comerciales dentro del gremio? Al igual que ocurre con el software (ya sea Adobe u otros)  ¿acaso no es posible y más justo, establecer la cuota o porcentaje que le corresponde al autor de la tipografía/aplicación sobre el precio final?

Los tipógrafos y diseñadores (estudiantes y profesionales) debemos replantearnos estas cuestiones. En el campo de la tipografía, sería interesante plantear cambios en la regulación y costumbres actuales, dejar de controlar orwellianamente las descargas (tarde o temprano el archivo acabará en la red) y aumentar más el control sobre el uso final de las fuentes. Ello no es fácil y sólo se puede realizar desde un gremio fuerte y comprometido. Pero el compromiso no sólo debe ser con sus integrantes o afiliados, el compromiso debe ser con la sociedad.

Bienvenido sea el debate, mientras tanto – sigamos con el congreso.

Hace dos días el periódico semanal catalán La Directa destapó un verdadero escándalo. Publicó el proyecto de final de Máster en Politicas Públicas de Seguridad (organizado por la UOC) del comisario de la policía catalana (Mossos d’Esquadra), David Piqué.

A lo largo de las 37 páginas del documento, Piqué detalla cómo acabar con movimientos activistas “antisistema”, haciendo un repaso por distintos métodos militares, incluidas tácticas ilegales que, según fuentes jurídicas suponen un delito de prevaricación:

“Quizás habría que aprovechar para dejar que, durante el recorrido, se produzcan suficientes actos vandálicos”. De ésta manera, afirma, la posterior desproporcionada actuación será más justificable y vendible en los medios de comunicación.

Continua extracto (páginas 28, 29):
“Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario.

 La ”redada” estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.

La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará con una “batalla campal”.

Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no se disimula.

Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico.

En este estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y manifestantes se desata, se personaliza y se descontrola.

Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes – daños colaterales se dice ahora- Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de unidades policiales que los cierran el paso y que no hacen detenidos – prisioneros -, la dispersión no es voluntaria , es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y detenciones masivas.

En las batallas de la antigüedad, era cuando se envía a la caballería a perseguir a los que huían mientras la infantería extermina a los que se han rendido en el campo de batalla.

Lamentablemente, esta táctica no es exclusiva de regímenes totalitarios, también se da con demasiada frecuencia en muchas democracias occidentales. Quizás puede ser debido a dos factores: Una estrategia política que no considera otra opción que no sea la visión del problema como un conflicto de orden público y el otro, en la que se encarga el control de la calle y los manifestantes / activistas a unidades policiales poco disciplinadas, vengativas y provocadoras.

Vergonzoso que este tipo de tesis proliferen desde instituciones educativas como la Universitat Oberta de Catalunya, y más vergonzosa es la ocultación de la tesis por parte de Recerca.cat, el depósito digital catalan de investigaciones y tesis que, curiosamente, ha restringido el acceso al documento 48 horas después de la noticia.

El archivo, sin embargo, ha corrido como la polvora por la red. Puedes leer la versión en catalán aquí y una traducción al castellano aquí.
Saquen sus conclusiones, porque sobran los comentarios.

Huelga general en toda España…

Agresiones a niños, ancianos, jóvenes… Así se las gastan los Mossos de Esquadra de éste país. Un jóven ha perdido un ojo por disparos de goma, otro está siendo operado porque le han destrozado el brazo, 15 poli-traumatismos (y los que faltan por comunicar) y un traumatismo cerebral. Escenas propias del franquismo que se ven día a día, cada vez más personas entrando en situación de pobreza (y desesperación) mientras otros siguen enriqueciendose a su costa.

En ésta situación la lucha no se convierte en un derecho, se hace obligación. Efectivamente, esto no es un post sobre diseño, ni sobre el arte (al menos en la forma burguesa de verlo). Pero si los diseñadores y artistas miran para otro lado, es que tenemos un problema. Tampoco basta con observar la realidad. Hay que transformarla.

“El peor analfabeto es el analfabeto político.
No oye, no habla, no participa de los actos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías,
del pan, de la harina, del vestido, del zapato
y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece
y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta,
el menor abandonado y el peor de todos los bandidos
que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo
de las empresas nacionales y multinacionales”.

Bertolt Brecht

vía enpositivo.