Seguimos con diseño de información. La protagonista de hoy es FF Chartwell, una tipografía publicada por FontFont que convierte datos numéricos introducido a gráficos de todo tipo. He aquí un vídeo de cómo funciona:

Anuncios

Ante la actual situación de crisis estafa y con los índices de paro subiendo a ritmo de montaña rusa, los cursos sobre emprendimiento crecen como setas. Pero… ¿qué significa ser emprendedor? ¿se puede emprender sin capital? La mayoría de veces parece que más bien se trata de vender humo, planteando ideas sin respaldo teórico ni práctico alguno que, en el fondo, no hacen otra cosa que sustenar el american way of life: emprender, luchar, ser siempre optimista y triunfar en la vida… Una mezcla de estafa e ideología subliminal: aprovechar la ocasión para generar falsas expectativas y aumentar la frustración social, sin plantear respuestas reales a la grave situación por la que estamos pasando ante la que nos encontramos.

Al hilo dejo éste post de Duopixel. Lo dicho. Huyan de esta gente.

Si hace unos días hablamos de la microtipografía hoy toca repetir autor y complementar la lección con El diseño de libros (editorial Campgràfic). Escrito por Jost Hochuli y Robin Kinross, se trata de un ensayo centrado en la concepción tipográfica a nivel de macrotipografía: definición de formatos y disposiciones de página, el tamaño de las cajas de texto, la organización de los epígrafes, jerarquización del texto, etc. A todo ello subyace una idea fundamental: la elaboración del libro de manera integral.

El escrito está dividido en tres capítulos. Los dos primeros son más bien de carácter teórico, mientras la última supone una selección de libros diseñados y publicados por el mismo Hochuli. A pesar de ello, y al igual que ocurre en El detalle en la tipografía, la teoría está acompañada de numerosos ejemplos y explicaciones gráficas.

Los autores parten de los fundamentos históricos y hacen repaso a una de las ideas clave en diseño editorial: la simetría. Desde la Grecia clásica o el período medieval, hasta las encendidas discusiones de la modernidad, se pone de manifiesto la cantidad de controversias y malas interpretaciones del término, así como su abusiva instrumentalización e ideologización.

Ejemplo de ello es la evolución de la tipografía asimétrica en Europa Occidental, considerada desde bolchevismo cultural por los nazis durante los años treinta a inadecuada, inelegante y clasista por la República Democrática Alemana en los cincuenta. Ante esto, Hochuli invoca al principio fundamental de la Ilustración: tener el valor de pensar por tí mismo y no caer en prejuicios estéticos a su juicio absurdos.

La segunda parte es una inmersión más técnica, pues explica las necesidades establecidas para libros de texto y/o de ilustración, al tiempo que nos introduce a la terminología y los conceptos editoriales fundamentales: partes del libro, uso de retículas, cálculo de márgenes, ergonomía y usabilidad, etc. Le sigue un enumerado análisis de diferentes tipos de libro existentes (lectura lineal, de información, consulta selectiva, etc.) y las particularidades que presenta cada uno.

La filosofía de Hochuli es simple: diseñar desde dentro hacia fuera manteniedo la coherencia entre las partes y trabajando mano a mano con el impresor. Es así, que la última parte está dedicada al libro en su aspecto más físico: elegir cuidadosamente el tipo de papel, conocer la dirección de la fibra, redondear el lomo cuando convenga, y un largo etcétera.

Más que tratarse de una biblia del diseño editorial, el ensayo es una antología de consejos prácticos y teóricos útil para tener a mano.

¿Cómo ha de titularse el lomo de un libro?

Dejo el texto que acaba de solucionar lo que casi llega a ser una guerra civil en el salón de casa con Silvio Díaz. Gracias a Martínez de Sousa y Álvaro Sobrino.

“lomo arriba, lomo abajo…

La he tenido enorme y encontrada con un grupo de amigos grafistas (si es que lo que no puede ser es que además de tener que competir en este chungo mercado de lunes a viernes encima seamos amigos el findesemana y quedemos a cenar…) sobre si el lomo de un libro debe leerse de abajo arriba o vicealcontrario; lo que empezó como recurrente sobremesa acabó en gritos, desafíos, alusiones a la capacitación para el ejercicio del diseño y desafiantes miradas al despedirnos. Cuando estas cosas se enfrían, todo pasa y al final somos más amigos que antes. O sea, que seguiremos quedando a cenar algun sábado para enfadarnos. Como quiera que no voy a utilizar mi situación dominante (a ellos no les corresponde escribir esta página) para defender mi razón, he encontrado una unica referencia bibliográfica al respecto. Como no podía ser de otro modo, la cita es del maestro José Martínez de Sousa en su importante, impresionante, impactante, impecable, impepinable, imponente, imprestable, impagable e imprescindible “Diccionario de edición, tipografía y artes gráficas” editado por Trea (si aún no lo tienes, querido lector, deja de perder el tiempo leyendo esto y sal corriendo a encargarlo en tu librería habitual). dice de Sousa:
“Título de lomo: Título que figura en el lomo del libro. Al igual que en el caso del título de cubierta, el lomo no siempre refleja exactamente, en su grafía, contenido y disposición, el de la portada. Según la forma de disponer el título en el lomo, recibe aquel una determinada denominación. Se llama título transversal cuando, por su extensión o su forma de composición, permite colocarlo paralelo a la cabeza y pie del libro; se llama título ascendente cuando se lee de abajo arriba, y se llama título descendente cuando se lee de arriba abajo. Cuando el título es demasiado largo para que adopte una disposición transversal, la costumbre tradicional, tanto en el mundo latino como en el anglosajón, era la de colocarlo de forma ascendente, es decir, de manera que se leyera de abajo arriba, porque de esta manera se lee con más facilidad que a la inversa cuando se coloca el volumen en una estantería. En 1926, la Asociación de Libreros de Gran Bretaña e Irlanda recomendaron que el título en el lomo se leyera de abajo arriba cuando no podía ir transversal. Sin embargo, en 1948 cambiaron de opinión y recomendaron lo contrario, tal vez por influencia de la ISO (International Organzation for Standarization, ‘Organización Internacional de Normalización’), fundada dos años antes (1946), que había decidido establecer la norma al revés de como se venía practicando. Actualmente, la norma UNE 50-120-92, versión por la Aenor de la norma ISO 6357:1985, establece que el título debe disponerse de arriba abajo, y añade: “Esta forma de título en el lomo se lee fácilmente cuando el libro está situado horizontalmente con la cubierta hacia arriba”. Este texto sugiere al menos dos comentarios: primero: cuando el libro está situado horizontalmente con la cubierta hacia arriba, lo que se lee con más facilidad es el título de la cubierta, no el del lomo; segundo: el título ascendente (“no normalizado”, dice la referida norma) se lee con más facilidad que el descendente cuando el libro muestra su lomo en un estante (que es la posición para la cual se emplea el título en el lomo); siendo esto así, resulta incomprensible por qué la norma internacional obliga a un comportamiento que entra en colisión con la lógica. Puesto que los libros se hacen para que ocupen un estante y no, en general, `para que estén sobre una mesa (caso en el cual tampoco existe problema, como se dice antes), es legítimo seguir la tradición latina y anglosajona de colocar el título en forma ascendente, con lo que se favorece al lector”. Pues eso.
(de Pseudonimma)”

Jost Hochuli, El detalle en TipografiaSuizo de profesión y diseñador de nacionalidad, Jost Hochuli (St. Gallen, 1933) es el responsable de El detalle en la tipografía (Ed. Campgràfic, 2005), un libro sobre microtipografía que aborda “todas las cuestiones que los grafistas suelen desatender al caer fuera del espectro de lo que se tiene por creativo”.

Especialista en hacer libros, Hochuli se formó en la Escuela de Diseño de St. Gallen, una región al noreste de Suiza, alejada de Basilea y Zurich. Trabajó como compositor en su ciudad y complementó su formación asistiendo a clases de Adrian Frutiger en Ecole Etienne. Su trabajo se centra en el diseño editorial, campo al que ha dedicado más de treinta años de su vida.

Ha sido autor sobre varios títulos que versan entorno al tema: Diseño de libros, práctica y teoría (1996), Book design in Switzerland (1993), Cómo se diseñan libros (1992). Ha sido galardonado por el diseño de sus libros en numerosas ocasiones. Durante veinticinco años presidió la cooperativa editorial Verlagsgenossenschaft de St Gallen, de la que también es co-fundador. En 2010, junto con Stieger Roland y Jonas Niedermann, crea la fundición tipográfica abc literatura. Desde hace años compagina su trabajo con la enseñanza de caligrafía, tipografía y diseño en escuelas de Zurich y St. Gallen.

El detalle en la tipografía es un escrito centrado exclusivamente en el ámbito microtipográfico. Es una obra breve y concisa, que aborda el tema de manera directa. Algo muy agradecido dada la inmensidad de libros y manuales presentes en el mercado, que a menudo no pasan de ser meras introducciones básicas a la tipografía.

Teoría y práctica se tratan de forma equilibrada, repasando punto por punto cuestiones como: los detalles de los caracteres, el espaciado e interletrado, la línea, el interlineado o la organización de los párrafos y cajas de texto. Aspectos como la disposición de la página o configuración de los márgenes quedan fuera al caer en el campo de la macrotipografía, a la que el autor ya ha dedicado otro título del que hablaremos más adelante (Diseño de Libros, co-autor con Robin Kinross).

La búsqueda de legibilidad y recepción óptima del texto es la idea fundamental. Los capítulos iniciales ponen en evidencia la relación entre texto, contexto, comprensión y velocidad lectora. Y es que, además de la disposición del propia del texto, tema, vocabulario y gramática son determinantes en la transmisión de información escrita.

Continúa con un sintético análisis de la evolución histórica de la letra, sus detalles estructurales, efectos ópticos, las tecnologías empleadas, modas estéticas e investigaciones y experimentos sobre el tema.

Interletrado y espaciado (o la separación entre caracteres y palabras) merecen dos capítulos exclusivos. Aquí entramos en materia, se ponen en relación diversos parámetros entre sí, hay todo una lista de consejos prácticos sobre espaciados y anchos de línea aceptables y una buena muestra de casos con espaciado especial. Las características y uso de versalitas, guiones, reglas de partición de palabras, números o recursos diacríticos se analizan al detalle página tras página.

Aunque el escrito está lleno de especificaciones y consejos técnicos concretos, no es un manual al uso ni un diccionario de soluciones. Hecho que el mismo Hochuli remarca constantemente: cada caso es único y diferente, es el buen criterio y capacidad de análisis la que hemos de hacer servir para solucionar los problemas. Asimismo, el autor nos da algunos trucos y recursos entorno a ajustes visuales sin dejar de recordarnos la multitud de variables a tener en cuenta y la estrecha relación que mantienen entre sí.

Además de una cuidada y atenta mirada a la letra y su conjunto, El detalle en la tipografía es vacuna obligatoria contra dogmas y soluciones prefabricadas en diseño gráfico y editorial.

Merece la pena hablar de la trayectoria y obras de Vik Muñiz (1961), artista cuya retrospectiva expone el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga hasta el próximo 2 de diciembre. Originario de una humilde familia brasileña, residente en Nueva York, es hoy en día uno de los artistas referentes a nivel internacional de su país. Su trayectoria va desde la pasión inicial por el dibujo y, posteriormente, la escultura, hasta su consolidación como fotógrafo. Eso sí, un fotógrafo un tanto especial.

Si bien la fotografia supone el soporte final de todas sus obras, es el proceso y los materiales los que marcan una profunda diferencia. Tanto que suele incluir en el título los materiales usados. Copias de cuadros de Van Gogh con papeles de revistas y periódicos, su Monalisa de crema de cacahuete y mermelada, reproducciones de fotos históricas cuyos contenidos refuerza y revive con el material usado, estrellas de Hollywood hechas con diamantes, o su serie de enormes retratos (hechos con desechos) de los recolectores de materiales reciclables en el mayor basurero del mundo. Una vez terminada y fotografiada, la obra se destruye. El diálogo entre contenedor y contenido se vuelve constante.

Hijos de recolectores de azúcar caribeños


Tal es el impacto de su obra que en 2010 la documentalista Lucy Walker ganó el Óscar al mejor documental con Waste Land sobre el proyecto que Muñiz llevó a cabo con Asociación de Coleccionistas de el Relleno Sanitario Metropolitano de Jardim Gramacho.


Curioso, estimulante, pero también profundo el trabajo de Muñiz. Y es que sin dejar de recordar sus orígenes, Muñiz se empeña en acercar el arte a la gente corriente, de la calle, mostrarles lo que el arte es capaz de hacer y encender, tal vez, una chispa dentro de cada uno de nosotros y nosotras.